Pasarela electoral de primavera

NINI

La irrupción de nuevas formaciones a izquierda y derecha en el entramado bipartidista que controla la política española de las últimas décadas, ha sido pareja al insoportable hedor que la corrupción y la gestión de la crisis económica protagonizada por los dos principales partidos de la Nación, PP y PSOE, han ocasionado en el conjunto de la ciudadanía.

Sin embargo, el panorama ha venido a confundirse más que a enriquecerse. No solo se amplían y renuevan los extremos, sino que surgen marcas blancas de las ya existentes, con la dicotomía tradicional entre izquierda y derecha cada vez más difusa y acomodaticia, transversal, dicho así en jerga actualizada. Rasgo común a todos ellos en estos momentos es el reparto del poder en las respectivas sedes centrales y franquiciadas, conscientes de que ya nada volverá a ser como hasta ahora, de tal forma que incluso el más lila trata de estar en la mejor posición de partida a la hora de pillar cacho en el nuevo tablero del monipodio nacional que se avecina a partir del 24 de mayo.

En realidad, hay un exceso de ruido pautado por la corrupción, más que de novedades.

Si atendemos a nuestra siniestra, a los soviets y comités de toda la vida los podemios lo llaman ahora “círculos”, ya ni asambleas. No deja de tener su aquel; no hay intento de regeneración política alternativa que no incluya inexcusablemente una alegoría circular con su noria y burro incluidos para ilustrar el procedimiento que siempre nos quiere llevar por el ronzal del eterno retorno; lo que va del círculo virtuoso al círculo vicioso. Cuando además, la inspiración con la que se significan la plagian del anuncio comercial de un torneo de fútbol, y la financiación de la movida la costean los ayatolás persas y el pajarito chavista venezolano, apaga y vámonos. Como si no conociéramos ya la trocha y los cangilones con los que llevar el agua al huerto, compañeros. El neo bolchevismo postmoderno por mucho que se vista de twitter y facebook, lleve coleta y base su estrategia en un juego de tronos catódico, momia de Lenin se queda.

En cualquier caso, lo que la vida ciudadana ha de agradecerle a los podemitas es haber sido quienes de una manera más intensa han provocado el canguelo en muchos despachos y pesebres, y los que mejor han actualizado el viejo espectáculo de las luchas intestinas entre los que huelen poder y van a tener oportunidad de repartir pomada, mamandurria y bacalao a costa del presupuesto público desde el lomo del leviatán.

La diestra del círculo, con permiso de la geometría asimétrica, está menos definida y algo más confusa y repartida.

Ciudadanos ha sido el ejemplo más honesto de regeneración política en el ámbito catalán, con su líder Albert Rivera sembrado en el Parlament desmontando la falacia nacionalista de Artur Mas. Sin embargo, el salto a la política nacional está convirtiéndose en un coladero indiscriminado de peperos, upeyderos y sociatas tibios, al acecho de la oportunidad de instalarse en el machito que no pudieron conseguir en las organizaciones madres en las que hasta ayer muchos de ellos estaban integrados. Cuando desde Ciudadanos se esfuerzan en señalar que “no somos el Podemos del PP”, vienen a ratificar inconscientemente su verdadera contradicción interna a nivel nacional, al igual que IU ha venido a sucumbir a manos de su propia marca blanca podemita.

De manera más minoritaria y localizada, encontramos a Vox, surgido del núcleo más emocionalmente ligado al PP, animado por los que se sienten traicionados en los principios y valores hasta ahora señeros del partido matriz, en especial en cuestiones como el aborto, el trato dado a los terroristas y el reconocimiento a las víctimas.

A los de UPyD les ha bastado una legislatura para ver consumida la llama del regeneracionismo que prendieron en la vida política nacional, donde los personalismos a la hora de establecer acuerdos o definir posicionamientos claros han llevado a la fractura de la formación y a unas alianzas o falta de ellas erráticas, que como en el caso de Alcalá de Henares, les ha ido restando credibilidad, con un trasvase constante de afiliados hacia Ciudadanos principalmente, y un estancamiento cuando no retroceso en las expectativas electorales, como les he sucedido recientemente en Andalucía.

Si UPyD y Ciudadanos aspiran a ocupar el centro regeneracionista y Vox se ubica a la vera escindida del PP, el horizonte más nítido de la derecha española, a diferencia de la amalgama actualizada de la izquierda sociológica que representa Podemos, sigue fragmentada y atomizada en grupos minoritarios, si bien empiezan a ser significativos a nivel municipal, como España 2000, también en Alcalá de Henares, por citar otro ejemplo próximo, dentro de unos parámetros con una base patriótica y social, crítica respecto al predominio burócrata de Bruselas, que caracterizan a la nueva derecha europea.

Como partido a destacar dentro de la derecha política española se sitúa el Partido por la Libertad, PXL, que lejos de incidir en personalismos y ocurrencias ideológicas tópicas, ha hecho de la lucha contra la corrupción política e institucional y de la reivindicación del Estado de Derecho como instrumento para combatirla su más activa propuesta política, de la mano del sindicato de funcionarios Manos Limpias, cuya iniciativa en los últimos años ha sido la más incisiva, al tiempo que la más silenciada por los medios en la vida política nacional, denunciando y personándose en los casos de corrupción pública más sangrantes de los últimos tiempos: falsos ERE en Andalucía, tarjetas black en Bankia, la fortuna de los Pujol, el caso Noos, el caso Bárcenas, el caso Rodrigo Rato o contra la hoja de ruta independentista de la Generalitat, por anotar los más actuales. Un catálogo del saqueo a diestra y siniestra que sitúa al PXL fuera de la catalogación simplista de derecha extrema con la que se quiere despachar a la formación que más quebraderos de cabeza viene ocasionando a la casta política y económica que ha arruinado a la Nación.

Sobre este contexto general, la presencia del PXL en Valdeavero tiene sus propias peculiaridades que conviene reseñar. Cierto es que a Maitin le venían cortejando desde hacía tiempo distintas formaciones políticas, especialmente Ciudadanos, que se había reservado hueco en el pueblo a través del encargado de la agrupación local de Protección Civil, cuya página web  era el escaparate descarado de este partido político. La constatación de que ni el responsable de Ciudadanos de Alcalá de Henares tenía la menor idea de qué política de pactos iba a plantear la formación para las próximas elecciones, cifrando el resultado a lo que decidiera el encargado del asunto en Madrid, y una inconsistencia programática y de referentes políticos claros frente a la corrupción política e institucional, no aventuraba nada serio ni de fiar después del fiasco pepero en el pueblo. De hecho, la misma persona que se postulaba como cabeza de Ciudadanos en Valdeavero ha terminado como el rosario de la aurora antes de empezar su apostolado político, abandonando esta formación para fichar por un grupúsculo inédito que se presenta en Alcalá de Henares, tras no conseguir el puesto deseado en la lista de Ciudadanos que concurre a la ciudad complutense. Para hacerse una idea de cómo está el patio de vivales y oportunistas de toda clase y condición en estos tiempos que  corren.

En cualquier caso, si hoy existe el PXL en Valdeavero es porque los dos principales partidos que hasta la fecha se han repartido la poltrona municipal, PP y PSOE, no solo han menospreciado al principal destinatario de su razón de ser, los ciudadanos, sino que han renunciado a sus propias señas de identidad política, confundiéndose hoy en una misma fraudulenta trama concertada. De tal manera, que en los últimos doce años el único objetivo que han planteado ambos partidos a los vecinos de este municipio ha consistido en acabar de una u otra forma con la única persona que, bien en la oposición o bien en el gobierno del municipio, conforme han decidido los vecinos en cada ocasión, se ha negado a convertir el Ayuntamiento en  instrumento al servicio de negocios particulares.

Carentes del más mínimo contenido y personalidad política (no quieren hablar de política, pero están hambrientos por mandar), el PP y el PSOE de Valdeavero han venido haciendo uso y abuso de la difamación, el chantaje, el racismo y la xenofobia como principales argumentos puestos a circular contra todo aquel que no le ríe las gracias y las ganancias, llevando la vida municipal a cotas inimaginables de encanallamiento. Con semejante comportamiento no solo niegan la mayor que le quieren adjudicar a Maitin de estar al frente de un partido de extrema derecha racista y autoritario, siendo él un “extranjero cubano” y el alcalde elegido democráticamente por la mayoría de  los vecinos, sino que ellos mismos se sitúan a la luz de su actuación en los últimos años, como una banda de pistoleros políticos de la peor catadura facciosa.

Tras la expulsión de Maitin del PP (que él mismo había reconstruido prácticamente de la nada desde 2006 y llevado a la mayoría absoluta en 2011), por no entrar en el juego de intereses corruptos de personas ajenos a las  necesidades de los vecinos, y negarse a renunciar al programa con el que ganó las municipales, lejos de darse por liquidado ha optado por formar parte de una formación política que pone la lucha contra la corrupción y la transparencia en la gestión como prioridad inexcusable en la vida pública. Por eso y porque así lo entendieron y decidieron más vecinos dispuestos a superar el lamentable estado de Valdeavero. Otros con igual responsabilidad política y municipal optaron por abandonar al pueblo a su suerte, dejándolo todo al pairo de los lodos que nos han anegado a día de hoy. Lo que va del PSOE de anteayer al de hoy, y de la caricatura del PP de ahora al de aquel que ganó las elecciones en 2011.

No deja de resultar significativo que a la única persona con capacidad política a día de hoy en el municipio (me remito a la pólvora genovesa de tan alto calibre utilizada para liquidar la pieza a toda costa), elegida por el pueblo para ser su alcalde, es a la única a la que se le ha venido impidiendo ejercer la responsabilidad pública otorgada por los ciudadanos, de manera fraudulenta y delictiva por parte de los dos partidos que actualmente encarnan en Valdeavero, al igual que en la Comunidad y en el conjunto de la Nación, las más altas cotas de corrupción pública que hemos sufrido en nuestra historia reciente.

Incapaces de diferenciar sus estructuras políticas de sus familias mafiosas, PP y PSOE, independientemente de la escala en la que maniobren, han venido a propiciar una respuesta ciudadana a izquierda y derecha. A estos nuevos partidos que fragmentan el bipartidismo sangrante les corresponde dar salida a las acuciantes demandas planteadas por la sociedad española, al tiempo de obligar a la pareja corrupta de hecho que conforman PP y PSOE a regenerar sus estructuras y representantes, so riesgo de perder todo su capital político y desfilar por el juzgado más que por los reservados que acostumbran frecuentar.

En los municipios donde el roce es más frecuente y la perspectiva es de alcance inmediato, los escrúpulos y motivaciones se aplican no tanto a las siglas que acompañan, cuanto a las personas que las lideran. No obstante, la decisión del PP y del PSOE de presentarse ante los ciudadanos en una nueva cita electoral con los mismos individuos que negaron la última voluntad democrática de los vecinos de Valdeavero, unido  al chorreo diario de trinques inauditos protagonizado por miembros destacados de sus respectivos partidos, más allá de una irresponsabilidad manifiesta frente a los ciudadanos, les  instala definitivamente en una concepción delictiva y fraudulenta de la política y de la misma democracia.

Ante el lamentable estado de la Nación, cualquier fuerza política, independientemente de su querencia, que pretenda aparecer ante los ciudadanos y que no haga de la lucha contra la corrupción uno de sus principales objetivos, quedará tarde o temprano anegado por las cloacas de un sistema que no puede aguantar por mucho más tiempo esta ruina y saqueo constantes a costa del sacrificio de muchos millones de españoles sin trabajo, progresivamente empobrecidos y sacrificados, sin horizonte ni ilusión, y cada vez más asqueados y desconfiados de todo lo que huele a política.

Si ayer era una cuestión de simple higiene cívica derrotar en las urnas  los desastrosos gobiernos socialistas de ZP, que arruinaron más si cabe la Nación con una gestión irresponsable de la crisis, negando su existencia hasta el último instante, hoy es una cuestión de supervivencia del conjunto del sistema democrático que nos hemos dado los españoles, poner coto cierto a la corrupción de los dos principales partidos, PP y PSOE, inexcusables deudores de nuestro incierto aquí y ahora.

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~ por elpinochedevaldeavero en mayo 6, 2015.

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