Elecciones municipales en Valdeavero: ciudadanía frente a delincuentes políticos

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El día 24 de mayo los vecinos de Valdeavero tendrán ocasión de elegir una nueva corporación municipal para los próximos cuatro años. Pero también algo más que el simple hecho de renovar nueve personas al cargo de la principal responsabilidad pública del municipio.

Estas elecciones locales y autonómicas llegan en uno de los momentos más significativos de nuestra reciente historia democrática: un nuevo reinado en la persona de Felipe VI; el chantaje constante a la Nación por parte del separatismo nacionalista; una crisis económica tan prolongada como inclemente en millones de hogares; una insoportable situación de corrupción política, económica e institucional, que está poniendo en peligro la viabilidad del propio sistema democrático, y que afecta de lleno a los dos grandes partidos de gobierno, pero no sólo a ellos; así como la irrupción de nuevas formaciones políticas, que articulando el malestar ciudadano, están llamadas a poner fin al bipartidismo trincante.

Con este contexto general planeando en picado sobre nuestro ámbito más doméstico, Valdeavero tiene ante sí una nueva oportunidad para definir el modelo de convivencia y sociedad del que desea dotarse en su futuro más inmediato. Sin embargo, la tesitura se ve condicionada y agravada por circunstancias específicas, que añaden una mayor consideración al dilema planteado de elegir una de entre las tres opciones que concurren a esta cita, sin descartar la opción de quedarse en casa y pasar de todo ello. El voto como la siesta, son decisiones soberanas e intransferibles.

La burda manipulación y estafa a la decisión ciudadana en las pasadas elecciones; el ejemplo de degradación institucional ofrecido a los ciudadanos, con tres alcaldes y alcaldesas distintos del mismo partido a lo largo de la legislatura, tras desalojar al elegido por los vecinos; la connivencia cómplice entre PP y PSOE en toda esta trama corrupta y el argumentario xenófobo e injurioso ofrecido para justificarlo; el inmovilismo en la acción municipal, pese a hacerse con el poder, de los dos partidos que han manejado el ayuntamiento los tres últimos años; el acuerdo mafioso adoptado previamente a estas elecciones por las cabezas de lista del PP y PSOE para repartirse el poder y apoyarse mutuamente, con tal que el tercero en liza no vuelva a ser alcalde de Valdeavero. Todo ello, en conjunto o por separado, son argumentos de peso como para tomarlos en consideración a la hora de decidir el voto.

Aun así, no hay lugar para muchas elucubraciones; a la evidencia de los hechos no siempre le corresponde las lógicas consecuencias; la endogamia familiar, las redes clientelares, los intereses y favores económicos subyacentes, unido al descoloque del recién llegado y el a mí plin de otros tantos, juegan a favor del inmovilismo y a favor del más de lo mismo. Pero también, sin necesidad de estar abonado al fatalismo, es un hecho cierto que existe la posibilidad de poner remedio a la degradación y estancamiento de Valdeavero, de ahí el creciente nerviosismo mostrado por PP y PSOE. Los ciudadanos de este pueblo, cuando muy pocos lo veían posible, ya lo hicieron la vez anterior, en 2011, cuando desalojaron al PSOE del gobierno municipal después de 12 años en la poltrona, hasta que desde un despacho de Madrid decidieron estafar su voto con la complicidad de algunos devotos locales, y desalojar al elegido por el pueblo, impidiéndole llevar a cabo el compromiso electoral con el que se presentó y ganó las elecciones.

Por otra parte, hay un lastre añadido en el que parecen no haber reparado los cabezas de lista del PP y del PSOE, ni aquellos que los jalean. Suponiendo que alguno de ellos fuera el nuevo alcalde, cualquier vecino de Valdeavero, independientemente de ser mayoría o minoría a la que gobernar, estaría entonces en su perfecto albedrío de mostrar por su representación, cargo y dignidad la misma o parecida que ellos ofrecieron al anterior alcalde elegido por la mayoría absoluta del pueblo. Es uno de los daños colaterales ocasionados cuando no se respetan y pervierten las mínimas reglas democráticas de convivencia, se daña de manera severa el respeto por las instituciones y sus responsables, tal es el legado que han dejado a los ciudadanos de Valdeavero, especialmente a los más jóvenes.

Qué consideración y respeto pueden demandar de sus convecinos los candidatos por el PP y el PSOE, que no han sido capaces de ganarse la vida en el ámbito privado y se presentan a estas elecciones para tener nómina y sueldo a costa del municipio, después de ser estos mismos individuos los que han quitado el pan a familias y vecinos del pueblo mientras han estado mamoneando en el ayuntamiento.

Así pues, todo ello hace de este momento electoral en Valdeavero un dilema entre dos partidos, PP y PSOE, que encarnan la corrupción que ha arruinado la Nación y envilecido la localidad, frente a otro partido, el PXL, con las manos limpias; dos candidatos que usurparon y estafaron en nombre del PP y PSOE la anterior voluntad democrática ciudadana, y un candidato, hoy por el PXL, que fue elegido alcalde por el pueblo y se presenta de nuevo con dignidad y honestidad a la libre y democrática decisión de sus vecinos. En definitiva, y muy a pesar de lo que debería de ser una sociedad mínimamente seria y responsable, Valdeavero decide este domingo 24 de mayo entre la impostura y fraude de unos delincuentes políticos o la determinación y el coraje ciudadano para liberarse de ellos.

 

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~ por elpinochedevaldeavero en mayo 21, 2015.

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